De manipulaciones, muertes e idolatrías

El 2010 ha finalizado con una agitación más ficticia que real fogoneada desde arriba por la dirigencia política metropolitana y nacional, que se arroja pobres y muertos con la impudicia de costumbre. Culmina un año en el que las patotas de las burocracias sindicales mostraron una vez más su cobardía y crueldad.
Tanto el asesinato del joven Mariano Ferreyra, trabajador ferroviario mercerizado, como los asesinatos de pobladores Qom en Formosa y las maniobras mortales en el Parque Indoamericano muestran que más allá de la fanfarria de festejos Bicentenarios persisten la explotación y la dominación de las clases capitalistas. No hay maquillaje que puedan encubrir el sufrimiento crónico y el horror establecido para proteger la ley del valor y las tasas de ganancia.
Iniciado el 2011 con los afiches que ya muestran los rostros del festival electoralista, atronarán los oídos con consignas demagogas y banales para insinuar que cambian todo cuando no tienen intenciones de cambiar nada.
Nosotros persistimos en la firme voluntad de revolucionar la sociedad , impulsando la lucha solidaria, el libre examen, el pensamiento crítico y la multiplicación de actividades contraculturales a favor de la emancipación integral.
No necesitamos de líderes, ni de consignas oportunistas, si del esfuerzo conjunto y solidario de la voluntad revolucionaria de cambiarlo de todo de raíz, para establecer nuevas y mejores relaciones humanas.

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